Come para sentirte feliz en el cuerpo que te fue dado.

Come para sentirte feliz en el cuerpo que te fue dado.

Sin restricción, sin dietas, sin castigos y sin miedo.
Si te encantan las dietas como me encantaban a mí, y estás activo aún en este estilo de vida; quizás este artículo no es para ti.

He dedicado más de una década a sanar mi relación con la comida, a preparar diferentes platos sin que ninguno me disguste, a confiar en mi cuerpo a amarlo y a cuidarlo sin tener que estar restringiendo ningún alimento, ninguna actividad, y sin estar juzgando, calificando o controlando la forma como me alimento y como se alimentan los demás.

Es un precioso proceso que no ocurre de un día para otro, lleno de introspección y auto conocimiento, en el que finalmente logras y entiendes, qué es lo que verdaderamente buscas en la comida y en la forma como te relacionas con ella.
Aprender a vivir en tu propio cuerpo sin pensar en tu talla, reconocer toda la belleza que hay en darte a ti mismo todo lo que necesitas, cuando te conoces verdaderamente y quieres desde lo más profundo de tu corazón darte amor, compasión, comprensión y aceptación que resumiendo en una sola frase sería: "amor propio".

Eres invaluable, tú y tu cuerpo son perfectos; y por este solo hecho mereces respetarte, aceptarte y respetar sin tener que aceptar la forma en que los otros van a mirarte a percibirte según sus propias creencias y experiencias.



El hambre, la energía, la salud física en general se resuelven en la cocina cuando experimentas que tu cuerpo tiene ciertas necesidades que te deja conocer a través de mensajes ocultos que nada tienen que ver con calorías, fuerza o con cuanto cardio puedes hacer; es en la cocina en donde puedes hacer las mejores elecciones para la salud de tu cuerpo, cada cosa en su lugar.

Podría decir que la relación con la comida es mucho más profunda pero que bien puedes empezar este viaje en la cocina con la intención de cuidar de ti, de cuidar de tu cuerpo, de ese cuerpo que te fue dado y no con la intención de convertir tu cuerpo en el cuerpo de la mujer que estaba ayer en el gym exhibiendo un six pack que debería ser tuyo. ¿Estamos claros?
Las mejores conversaciones suceden en la cocina, no solo con tu familia y amigos, sino también contigo mismo.

Tu cuerpo es sabio y no sabe ni de controles, ni de límites esto es impuesto por ti. Es por esto que cuando vas a una dieta restrictiva con mucho éxito y bajas una cantidad de peso mientras estás pensando todo el tiempo en comida y en cuando vas a poder comerla; quedas con esa sensación de miedo a volver a ganar ese peso que perdiste y a peder todo

el esfuerzo que hiciste.

La comida tiene todo el poder que tú le des, come para sentirte bien. Si tienes alguna señal de desesperación por comida es una señal de que quizás no estás comiendo suficiente, o no estás comiendo los nutrientes que le hacen falta a tu cuerpo, punto.

Déjame contarte una experiencia personal. Hace algunos años preparé mi cuerpo para competir como figura física a nivel profesional. Entrenamiento excesivo, dieta restrictiva y como resultado un cuerpo de competencia. Una vez terminaba la competencia el cuerpo sabía que estaba libre de comer lo que quisiera y lo que más quería desesperadamente eran chocolates y dulces, ya que el consumo de carbohidratos era cero.
En este proceso descubrí que cuando le daba a mi cuerpo todo lo que él pedía sin control ni medidas, llegaba un punto en que ya no sentía deseos de comer más dulce ni chocolates. Pero visto desde una manera saludable ese comportamiento obsesivo es resultado de una dieta restrictiva que te deja un cuerpo de competencia y para nada funcional.

Así que come, come lo que quieras que tu cuerpo te ira hablando, tú decides qué es para ti sentirte bien y feliz. ¿Si comes poca fibra es muy posible que te constipes, si te constipas te sientes bien? o por el contrario te sientes mal? Si comes en exceso o por el contrario comes muy poco, ¿qué te dice tu cuerpo?

Aprender a comer la comida que te hace sentir feliz y bien es un hábito que aprendes a través de la experiencia contigo mismo sin tanto protocolo. Nadie tiene que decirte que tienes que perder peso o venderte una dieta para que pierdas peso. Yo lo hice, y mi práctica se basaba hace algunos años, en ayudar a personas a bajar de peso con dieta y ejercicio; estrategia con la que tenía mucho éxito hasta ver a todos mis clientes ganar más del peso que perdieron, lo cual era frustrante tanto para ellos como para mí.

Se trata de aprender un sano comportamiento, una buena relación con el mundo interior y exterior, que se basa en la aceptación y en la apreciación que tenemos hacia nuestro propio cuerpo.

Es dejar de ver toda la celulitis que tienes en las piernas y poder ver más allá unas piernas con las que puedes bailar, correr y caminar. Claro, ya sé que no es tan fácil y que es mucho más complejo, por eso se trata de un proceso en el que aprendes amor y aceptación.

Cuando veo a una mujer en la calle exhibiendo sus piernas llenas de celulitis, veo una mujer segura, decidida, sin complejos y que ha trascendido el qué diran.

La forma como percibes el mundo es la misma forma como te percibes a ti.
Elimina los estigmas e identifica todas esas cosas lindas que tenemos para compartir llenas de amor, de sensualidad y creatividad.
Transmite mensajes positivos y experiencias motivadoras.
Vive en tu cuerpo, en ese cuerpo que te fue dado.




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