Cuando comer de más está de menos

Cuando comer de más está de menos

Hablemos de vacaciones y celebraciones.

La palabra "saludable" te trae a la cabeza una cantidad de hábitos bueno o malos, comidas buenas o malas además de muchas formas de cómo emplear bien tu tiempo mientras estas de vacaciones, en tus días libres o en la cotidianidad de tu vida.
Esto no deja de ser importante, sin embargo el "pero" llega después.
¿Son las vacaciones una época para comer de más?
¿Tiendes a picar más en tu tiempo libre?
¿Empeora tu salud?
¿Tiendes a llegar más cansado de vacaciones que cuando estas en tus días normales?
Si has respondido con un 'si' a más de dos preguntas, !Tenemos que hablar!

Es muy triste y muy agobiante que la época de celebraciones en familia, con amigos y con todo el tiempo libre en nuestras manos; nos traiga como consecuencia ese peso de más, y no hablo solo de libras.
Afortunadamente hay muchas opciones para remediar esta sensación de culpa y de falta de salud que nos dejan algunas, por no decir, todas las vacaciones o celebraciones.
Cuando practicas la alimentación consciente, tienes en cuenta muchas cosas que antes no pasaban ni por tu mente.



Puedes planear sin ser obsesivo; tus días, tus comidas, tu ejercicio y tus actividades.
Si tienes tendencia estar picando todo el día y a no hacer comidas completas, habla contigo muy seriamente y frente al espejo. Elige ciertos días de celebración teniendo en cuanta que muchas veces se presentaran oportunidades para compartir en familia o con amigos a las que tienes que darle mayor importancia que a un pedazo de comida. ¿Y sabes por qué? porque estos momentos en celebración alrededor de una mesa con personas que amas, o con las que simplemente disfrutas de su compañía, te dejan recuerdos imborrables de amor y de historias que son invaluables, en las que comer de más, forma parte del ritual.

Ahora, considerando que muchas personas literalmente no son capaces de picar sin pecar y sin terminar en el último rincón de la culpa; tienes que decirte que todo está perfecto, que comer de más forma parte del ritual, que tú no tienes ninguna culpa y que no viniste al mundo a hacerte justicia por un simple pedazo de pan.

Y por favor léeme bien: Sé perfectamente que no es tan simple ni tan sencillo el solo hecho de decir "escucha a tu cuerpo" no, no, no. Esta frase es mucho más compleja de lo que cualquier persona se imagina.

Si aprendes a mantener una alimentación balanceada, llena de amor, tranquila y sin obsesiones ni dietas restrictivas, va a ser mucho más fácil y más adaptativo a tu cotidianidad el solo hecho de que en una celebración o en unas vacaciones seas capaz de picar y de que esto no trascienda a nada, ni siquiera a un pensamiento de que lo que comes está bien o mal, porque ya quedamos claros que lo importante en este momento es compartir con los demás.
No sea que de estar aguantando hambre o reprimiéndote con cosas que quisieras comer, termines en las reuniones desocupando la nevera, la alacena y la mesa en común en lugar de estar compartiendo historias.

Lo más importante en todo este proceso es que seas honesto contigo mismo, si tienes hambre por favor "come".

Una de las estrategias que más me ayudó en este viaje que compartimos juntos, es haber aprendido a cocinar. De esta manera preparo comidas que me encantan y las preparo es su mejor versión. Sustituyendo ingredientes por los que son amigables a mi estómago, a mi salud y a mi bienestar en general.

Comer bien no es comer complicado, es comer cuando tu cuerpo siente hambre porque de esta manera él se hace sentir y te deja saber que para seguir su óptimo funcionamiento necesita combustible y en este caso es comida de verdad.

Empieza tu día con una comida o un batido denso en nutrición, la variedad va desde diferentes cereales, granolas, smoothies, avenas preparadas desde la noche anterior, un pan denso libre de harinas, una barra de proteína con nueces y frutos deshidratados, yogurt a base de plantas y no terminaríamos jamás de mencionar todas las deliciosas opciones que puedes preparar para tener siempre a mano y empezar tu día lleno de energía o continuarlo porque el ayuno no solo se rompe en la mañana cuando abres los ojos.

Come despacio y bebe de la misma manera. Estudios han demostrado que comer rápido sacia menos y da hambre más ligero, porque el cerebro no alcanza a registrar que hubo una ingesta.
Respira y tomate tu tiempo. Siente la comida, sin obsesiones; háblate y déjate saber que ese plato o esa bebida está nutriendo tu cuerpo y tu alma, y agradece al universo por tener esta oportunidad. La gente agradecida es más feliz y la gente más feliz; se siente más llena.

Realiza un poco de búsquedas educativas para que fortalezcas tu sistema inmune, entre las que puedes encontrar la práctica de yoga, relajación, y alimentos que promuevan una buena salud.

Mantente lejos de alimentos con los que reacciones de una forma inadecuada.
Ingiere agua cuando te levantas y continúa con este hábito por el resto del día.
Mueve tu cuerpo con movimientos que disfrutes sin forzarlo a nada, ya que su propia sabiduría te irá indicando cuando es momento para avanzar o cambiar de rutina.
¿Te das cuenta de que no es tan sencillo? Es un proceso, que se irá logrando paulatinamente cuando decidas hacer mejores elecciones y dar prioridad a aquellos momentos invaluables en los que comer de más, esta de menos.

Con profundo amor
Bibi